¿Sientes que tu peor enemigo es tu propia mente?
El enemigo es experto en recordarte el pasado, pero ¿qué pasa cuando tú mismo te descalificas?
Este poderoso mensaje te ayuda a confrontar las voces internas de la crítica. Recuerda: Dios no recuerda tu pecado. Recibe la sanidad que te corona de favor y te restaura.
¡No te rindas!
Dale una instrucción a tu alma y recuerda que, aunque te hayas alejado mil pasos, solo necesitas uno para regresar al Padre.
La violencia en EE.UU. por las redadas de ICE
“Nunca digas Nunca”
Viviendo en Avivamiento
¿A Dios le importa cómo visto?
Ni feo, ni pobre, ni viejo