La consagración no se trata de religión o rituales, sino de tener una relación personal con Dios.
La consagración no se trata de religión o rituales, sino de tener una relación personal con Dios. Debemos buscar la presencia de Dios y permitirle transformar nuestras vidas. La importancia de ir a la iglesia y ser parte de una comunidad de creyentes. Concluye diciendo que los planes de Dios para nosotros son siempre buenos y que quiere llevarnos a una vida de libertad y abundancia.
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“Nunca digas Nunca”
Viviendo en Avivamiento
¿A Dios le importa cómo visto?
Ni feo, ni pobre, ni viejo